E l Internet, juega sucio, es un monstruo que viaja en una súper autopista con acceso al cerebro del ser humano, desde el más pequeño, hasta el más grande. Internet son ventanas a abismos desconocidos, que con sensualidad y atractivo atrapan los ojos de niños y adolescentes, de jóvenes y adultos y van posesionándose de la tierra de cada cerebro, van plantando banderas de conquistadores en la mente humana y se hacen caudillos de los sueños y voluntades de la juventud. Internet es un arma con dos filos, por un lado cumple una función útil y por el otro puede cortarte la garganta, la pornografía (infantil, heterosexual o gay) las comunidades virtuales, el Chat, las compras por tarjetas de crédito, los juegos en línea, todo es un mundo virtualmente asesino, que distrae y desvía del propósito, y que al menor descuido asesina la parte más valiosa del ser humano, el cerebro y las emociones.
Estamos viviendo una era de avanzada tecnología, parece no tener punto de llegada, es avasallante, es abrasadora, sin limite, pretende ser eterna, la tecnología, no se detiene, no tiene frenos, está desbocada y viene como avalancha, sin piedad y si misericordia se viene contra el cerebro humano y hace de las suyas. Si hay algo que está bien definido en esta nuestra sociedad actual, es la tecnología, la moda, la música y el entretenimiento, estas cosas que acabo de nombrar tienen su misión muy clara, conquistar el mundo. Suena a dibujos animados, pero si, quieren conquistar, ese es su cometido. La pregunta ¿podrán hacerlo? La respuesta: si, y ya lo están logrando. Y lo hacen porque la generación joven de este siglo son cerebros de plastilina, tan moldeables, tan indefensos, tan manejables, que las potencias capitalistas se sirven de ellos a su antojo.
¿Qué hacemos generación de cristianos? Nuestra misión dada por Dios es de posesionarnos de la tierra, sojuzgadla, conquistar. Recuerden a Moisés con su vara en la mano abriendo el Mar Rojo con el poder de Dios. Recuerden que a él se le había prometido una tierra, la posesión de naciones, ¿lo recuerdan? Y vean como luego Josué fue el elegido por Dios y fue él quien cumplió la palabra y Dios le dio todos los reinos y naciones, le dio herencia. Habían batallas que librar, pero había una palabra legal mucho mas poderosa que los enemigos y las palabras de maldición, esa palabra era la de Dios, palabra que no sufre de caducidad, ni de vencimiento, en esas palabras divinas no hay dudas, ni arrepentimientos, Dios dice y hace. Entonces cristianos, ¿qué hacemos? ¿Luchamos, vencemos? o, tiramos las armas y nos dejamos vencer. ¿Creemos la legalidad de las palabras de Dios y conquistamos? O dejamos que siga conquistando el sistema perverso de potencias sin misericordia.
Reflexionemos, la pregunta es ¿soy yo un cerebro de plastilina? En lo que tengas la respuesta, toma tu vara y abre tu mar, pasa en seco y conquista sin dudar. Dios está contigo a donde quiera que vayas, no temas ni desmayes. ¿Quién es mayor?
Por: Lic. Reinaldo Navas
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